viernes, noviembre 14, 2003

Les Luthiers

De nuevo lo volvieron a hacer.

Ayer fuimos a ver a ese repóker de ases del humor, de la música y del canto. De nuevo volvieron a arrancarnos lágrimas de risa, a hacernos que nos olvidásemos de que de puertas del teatro para afuera hace falta un sentido del humor un tanto especial o una muralla muy alta para no caer en el desánimo, de que realmente la genialidad es posible y de que es igualmente posible compartir los frutos que salen de ese árbol de cinco raices.

Fue impresionante. Me encantó. Incluso tuve el placer de estrecharle la mano al Sr. Jorge Maronna, que salió despué del espectáculo.

¿Cómo es posible que la genialidad individual de cada uno de estos caballeros se haya juntado y mezclado para dar ese Ente que todos conocemos como Les Luthiers?

A lo mejor, después de todo, Dios sí que existe. En realidad no lo sé. Pero si existiera, tengo la sospecha de que se reiría mucho con cualquiera de sus shows, y que los contrataría como humoristas personales, que el sentido del humor por allá arriba sospecho que brilla por su ausencia.

Cuando tienes la sensación de que no hay nada a lo que sacarle punta, de que incluso con las imperfecciones humanas son irrelevantes cuando miras el conjunto, de que ves algo terminado, todo esto al mirar cualquier obra igualmente humana, yo no dudo en decir "Esto es todo lo que hay, no se puede ir más allá, esto es perfecto."

Ese es el sentimiento que nace al leer la novela de la vida y encontrar estas cinco señales de punto y seguido que dan sentido a todas las frases de su alrededor. Eso y más cosas. Nunca habrá otros como ellos.

Jorge, Marcos, Carlos, Carlitos, Daniel... Ernesto y Gerardo. Permitidme que os nombre familiarmente por una vez. Sois inigualables... Gracias.


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